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Cuando hayas decidido tener un hijo y ya que estés
embarazada, es importante que revises tus hábitos de alimentación y
hagas algunos ajustes en tu vida cotidiana para cuidar tu salud y la
del bebé.
El primer paso para asegurar una nutrición saludable consiste en
vigilar tu alimentación diaria. Tener una dieta sana será beneficioso
para ti y para tu hijo durante toda la gestación. El bebé dependerá de
ti para obtener todos sus nutrimentos. Por ello, es importante que le
des a tu organismo los alimentos adecuados para ambos. 
Alimentarte bien durante el embarazo no es muy diferente de cualquier
otro momento. Una mujer sana promedio que no esté embarazada necesita
cerca de 2,200 calorías diarias. Cuando está gestando, necesita
alrededor de 300 calorías más de lo que habitualmente come. Al comienzo
de la gestación es posible que sientas que tu apetito sube y baja y es
común que desarrolles un gusto especial por algunos alimentos. Si esto
ocurre, escucha a tu cuerpo y dale lo que pide, sin caer en excesos.
Intenta comer una dieta variada cada día. Debes consumir muchas frutas
frescas, vegetales y alimentos ricos en fibra, evita condimentos y
demasiadas grasas. Asimismo, no consumas bebidas alcohólicas, no fumes
y reduce o suspende el consumo de cafeína.
El estado de salud que tengas antes y durante el embarazo, influirá en
forma decisiva en la salud de tu bebé. Aunque son múltiples los
factores que determinarán el resultado final del embarazo, la actividad
física moderada y una dieta varidada, equilibrada y completa
contribuirán en gran medida al éxito del mismo.
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