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Conforme tu bebé va ganando fuerza para erguir la cabeza y levantarse sobre los brazos, empezará a entender su propio poder. Lanzará algún juguete y observará encantado como tú se lo recoges una y otra vez. Reconocerá que sonreírte hará que a su vez le sonrías a él y hará uso de ello para su propia conveniencia. Aquel pequeñín, antes indefenso, está tomando cada vez mayor conciencia del mundo que lo rodea y se da cuenta de que él, a su vez lo puede afectar.
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