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Para empezar, necesitas que tu bebé esté desnudo y tener algún tipo de loción o aceite a la mano. Empieza frotando el aceite o la loción en los pies de tu bebé. Utiliza tus pulgares para hacer presión en sus suaves plantas de los pies. Si al bebé le agrada, desplaza el movimiento hacia arriba y empieza a acariciarle las piernas, apriétalas suavemente.
Utiliza movimientos circulares suaves en el abdomen de tu bebé y sube hacia los hombros. Hazle caricias circulares hacia abajo en los brazos y hazlos girar como si estuviera haciendo círculos con ellos. Pon boca abajo al bebé y colócale la cabeza de lado. Frótale la espalda con suaves caricias hacia arriba y hacia abajo y de lado a lado.
Cuando el tiempo sea caluroso, trata de darle masaje al bebé con talco en lugar de aceite. Seguirá sintiendo esa sedosa sensación y tu bebé estará fresco y seco. Solamente asegúrate de mantener alejados de la cara del bebé todo contacto con talco para evitar problemas de respiración. Al principio, hazlo suavemente. Según el bebé vaya volviéndose más fuerte, puedes ir incrementando la fuerza del masaje.
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